

Cada escena combina elementos orgánicos recolectados —musgos, cortezas de pino, arcilla secada al sol— con figuras esculpidas y pintadas a mano. El encuadre busca una escala tangible donde las criaturas habitan su entorno de forma creíble.
El uso de ópticas macro de focal fija y luz diurna tamizada permite capturar texturas minuciosas, recreando atmósferas que invitan a la calma y a la contemplación visual sin estridencias.
Tres fases del proceso visual
Composición botánica
Escenografía y luz
Tratamiento cromático
Selección previa de especies vegetales vivas, cortezas y minerales que armonicen cromáticamente con el hábitat natural de la criatura.
Montaje del set a escala reducida aprovechando orientaciones solares específicas de primera hora para conseguir sombras suaves.
Ajuste manual de curvas tonales para realzar tonos manteca, lino y verdes tenues, preservando siempre la textura física del modelo.
Contacto y encargos particulares
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